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Consecuencias de la 3ª pista del Aeropuerto de Gran Canaria (y 3)

Artículo de opinión de Gilberto Martel Rodríguez.

En este artículo intentaré evidenciar el coste de oportunidad y de cómo toda una sociedad es  embarcada a destinar los escasos recursos públicos en infraestructuras de dudosa y no demostrada rentabilidad pública o social como ya he explicado extensamente en artículos anteriores (para quien quiera tomar referencias están publicados en esta web).

Resumo brevemente las afecciones de la 3ª pista del Aeropuerto de Gran Canaria para no perder la visión de conjunto: 5.000 personas expropiadas, 45.000 personas afectadas por las nuevas huellas sonoras y perjudicadas en su patrimonio y calidad de vida, 5 municipios condicionados en sus planes generales de ordenación, 10 municipios afectados por las servidumbres aeronáuticas.

Hace poco más de un año, el consejero de Obras Públicas y Transportes del Gobierno de Canarias tuvo que comparecer en el Parlamento de Canarias para informar sobre las obras de nuevas carreteras que tendrían que ejecutarse en la GC-1 (autovía que va desde Las Palmas de Gran Canaria al Sur de la isla) con motivo de la 3ª pista del Aeropuerto de Gran Canaria.

El consejero reconoció que la Variante Aeroportuaria fue concebida para dar respuesta a la 3ª pista del Aeropuerto y que la actual GC-1 desaparecería como tal para convertirse, a su paso por el recinto aeroportuario, en una vía interna de servicios. La Variante se iniciaría a la altura del Polígono Industrial de Salinetas, y finalizaría, retomando de nuevo la actual GC-1, a la altura de El Carrizal, obligando a subir por encima de El Goro, cerca de Cuatro Puertas, a quienes quieran hacer su destino hacia el Sur. Es decir, la 3ª pista del Aeropuerto de Gran Canaria traería también como consecuencia el desvío de la principal vía de comunicación por carretera de la isla, siendo el área de mayor población y dinamismo económico. Este desvío, aparte de requerir aún más expropiaciones y mayor ocupación de territorio, provocaría que quienes actualmente utilizan esta vía para desplazarse al Sur, tengan que hacer más trayecto y a mayor cota, retrasando y entorpeciendo sus movimientos.

Esta situación servirá como excusa al Gobierno de Canarias y al Cabildo Insular para justificar la creación de una nueva Autovía. Esta es la conocida como Vía Tangencial de Telde que pretende enlazar la Circunvalación de Las Palmas de Gran Canaria con la  Variante Aeroportuaria a la altura del El Goro. Se trata de una nueva autovía de 6 carriles, similar a la actual GC-1 en su dimensión, pero trazada por el interior. Esta vía junto con la Variante Aeroportuaria, es evidente que afecta a su paso con viaductos, túneles y falsos túneles, a numerosos barrios, áreas agrícolas, así como zonas industriales y naturales de los municipios de Las Palmas de Gran Canaria, Telde e Ingenio. No hay que dejar de mencionar que el coste económico aproximado de esta barbaridad, al menos lo reflejado en los planes territoriales especiales, es de 265 millones de euros.

Por lo tanto a las consecuencias de la 3ª pista del Aeropuerto, que ya se ha explicado en artículos anteriores, hay que añadirle el impacto de la Vía Tangencial y de la Variante Aeroportuaria sobre las poblaciones y el territorio, siendo el municipio más perjudicado el de Telde. Pueblos y barrios como los de Marzagán, Jinámar, Caserones Alto y Bajo, La Higuera Canaria, Tara, La Herradura, San José de Las Longueras, El Cascajo, El Ejido, La Rocha, Medianías, Lomo Cementerio, Jerez, El Goro y algunos caseríos del norte de Ingenio se verán fuertemente perjudicados por estas nuevas autovías, ya sea directamente (expropiaciones) o indirectamente (servidumbres, ruidos, contaminación atmosférica, riesgo de afección a viviendas en el caso de túneles, efecto barrera de estas nuevas autovías,…). A esta suma que he hecho con lo que se resume el coste de merma de calidad de vida hay que añadir la transformación del territorio y el impacto sobre las actividades económicas. Gran parte del recorrido se realiza por áreas de suelo rústico con alto valor agrícola actual y potencial, algunas con importante valor paisajístico y natural y otras dónde se desarrollan actividades económicas de carácter industrial y de procesado. El quebranto económico, social y medioambiental que pueden generar estas infraestructuras es de una magnitud desproporcionada y de consecuencias irreversibles.

Estás autovías han tenido un enorme rechazo social en todos sus procesos de tramitación. Desde que aparecieron por primera vez en el Plan Insular de la isla, a finales del siglo pasado, hasta nuestros días, decenas de miles de alegaciones se han  presentado en contra de la ejecución de estas obras. Llegó a suponer incluso una pregunta parlamentaria a la Comisión Europea al ir en contra de las estrategias y orientaciones aprobadas por la Unión, especialmente contra la Estrategia temática para la protección del suelo (COM (2002) 179) y contra las Orientaciones para una agricultura sostenible (COM (1999) 22 – C173 19.06.1999).

Con todo lo expuesto no hay que olvidar el momento por el que estamos pasando. Esta situación de crisis económica y de déficit del sistema público en el que nos encontramos. Estamos ante un momento donde debemos pensar y repensar el coste de oportunidad. El coste de oportunidad se puede definir como ” las alternativas a las que se debe renunciar cuando se toma la decisión de usar los recursos escasos en determinada opción”. En el caso que nos ocupa hablamos de más de 490 millones de euros de fondos públicos en la construcción de la 3ª pista a los que hay que añadir 265 millones de euros en la Variante Aeroportuaria y la Vía Tangecial de Telde. En la práctica, en Canarias, estas cifras llegan incluso hasta duplicarse ya que los estudios preliminares no tienen en cuenta los múltiples detalles y contratiempos con los que se encuentran estas obras en la práctica.

Hay varios estudios que ponen de manifiesto que invertir en obras inútiles como estas no harán más que profundizar en el déficit público y en el endeudamiento de las administraciones públicas a largo plazo, no sólo por el coste de inversión sino también por los costes de mantenimiento y explotación que están llevando a la ruina a empresas públicas como AENA. Todo ello a costa de recortar en sanidad, educación, servicios sociales, investigación y desarrollo, innovación, apoyo a las pymes, a la agricultura, al medio ambiente, a la rehabilitación de los destinos turísticos, a la cultura, etc.

Este es ya un debate de plena actualidad en todo el estado español, no sólo en Canarias. Se puede recoger en la prensa y en múltiples foros de debate la crítica a los excesos realizados y a los que están por venir, así como las consecuencias nefastas para toda la sociedad que nos están dejando quienes han ejecutado obras con promesas de futuro, progreso y todas esas palabras vacías que llenan discursos caducos. La crisis ha puesto el foco sobre todo lo que se ha  proyectado y construido, alzando muchas voces acerca de la conveniencia de algunas de estas infraestructuras. Ya se han visto aeropuertos sin aviones o con una afluencia de pasajeros irrisoria; líneas de alta velocidad con ratios de pasajeros insostenibles y hasta autopistas de peaje vacías.

Las consecuencias del desarrollo con el esquema que está planteado  va mucho más allá de la satisfacción de un mero capricho político. Hay mucho en juego. La sensación es la de estar quemando los últimos cartuchos sin tener certeza de a donde va el disparo. Es por ello que apelamos a la cordura y al sentido común para que por fin se desestime definitivamente la ejecución de estas infraestructuras para que el pueblo de la isla de Gran Canaria pueda progresar tranquilo y en la línea de una sociedad sostenible en el tiempo, con futuro para nuestros hijos y las generaciones venideras.

Gilberto Manuel Martel Rodríguez

Colectivo Turcón-Ecologistas en Acción


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