Teleférico, desarrollo y sentido común

Faustino García Márquez

La Provincia, 23-03-2010

En el Nublo no se puede instalar un teleférico. Entre otras razones, porque lo prohíben expresamente las Normas de Conservación de este Monumento Natural, que fueron aprobadas en diciembre pasado por la Cotmac y entraron en vigor hace dos meses, tras publicarse en el Boletín Oficial de Canarias. En la zona de “uso moderado” que constituye el grueso del Macizo del Nublo, el artículo 33 de las Normas define como usos y actividades prohibidas “todo tipo de nueva construcción” y “la ubicación de infraestructuras que no respondan a labores de conservación y gestión del Monumento Natural”.

La prohibición no es caprichosa: el Roque Nublo es el hito paisajístico más singular y simbólico de la isla y dispone de una amplia cuenca visual, formada por un arco de 20 kilómetros de longitud que va desde Altavista al Montañón, por todo el borde de la Caldera de Tejeda, y que se continúa por Pajonales, Sándara, Tauro, Los Marrubios, la Mesa del Junquillo y la de Acusa, y puede admirarse desde La Aldea, Inagua, Maspalomas o el Teide.

Los jueves, milagro.

Los municipios cumbreros llevan decenios desangrándose, perdiendo población, actividad y patrimonio económico, ambiental y cultural. Y esto no se resuelve con planes rectores de uso y gestión. Tampoco, por desgracia, con soluciones mágicas, con infraestructuras milagrosas como una carretera o un teleférico, y menos aún cuando pueden dañar a los valores que, justamente, constituyen el tesoro diferencial del centro de la Isla. Y a cambio de beneficios mucho más que dudosos.

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