Los ecologistas acusan al Cabildo de Gran Canaria de querer instalar una incineradora que “hipotecará el futuro del reciclaje”

Las Palmas de Gran Canaria

benmagecLa Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción acusó hoy al Cabildo de Gran Canaria de pretender instalar una planta incineradora en el vertedero del Salto del Negro en Las Palmas de Gran Canaria, que, a su juicio, “hipotecará el futuro del reciclaje en la isla y perpetuará el problema de acumulación de residuos en un territorio especialmente limitado”.

“Si en Gran Canaria se instala una planta capaz de quemar 368.550 toneladas de residuos al año estaremos condicionados a suministrar esta desmesurada cantidad de residuos mientras la planta esté en funcionamiento. Esto impedirá que se desarrollen nuevas políticas de reducción, reutilización y reciclaje”, afirmó la portavoz de la federación, Esther Fresno, acompañada por representantes del colectivo y de la organización ecologista Turcón, en la presentación en el registro de la institución insular de un total de nueve sugerencias al Avance del Plan Territorial Especial de Residuos (PTER) de Gran Canaria.

Insistió en que “está demostrado que las plantas incineradoras frenan toda política de reciclaje y de reducción de residuos porque hay que alimentar a un bicho muy grande, y los residuos no pueden destinarse a reciclaje, sino para ser quemados”. Sigue leyendo

El consumo de agua envasada se dispara pese al aumento de las críticas por su impacto ambiental

El País, 22-8-2009

Alejandro Bolaños

En una decáda, la demanda mundial de envases se ha duplicado. Se gastan millones de barriles de crudo en su fabricación y transporte. El sector opina que otras bebidas menos saludables tienen el mismo impacto. Chicago grava las botellas; en España, San Sebastián promueve el agua de grifo

El Restaurante Avenida XXI de San Sebastián se ha sumado a la campaña del Ayuntamiento para servir agua de grifo en sus menús

El Restaurante Avenida XXI de San Sebastián se ha sumado a la campaña del Ayuntamiento para servir agua de grifo en sus menús

La vida de Thomas Boone Pickens, un multimillonario que se ajusta al ideal de empresario hecho a sí mismo, está entre las favoritas de la prensa estadounidense. Forjó su fortuna hace medio siglo en las explotaciones petroleras de Texas. Con 80 años, sigue interesado en el subsuelo.

Sólo que ahora, en vez de reservas de oro negro compra reservas de agua. El multimillonario ha vuelto a poner el ojo en un negocio pujante, que tiene en la industria embotelladora a su máxima expresión. En una década, el consumo mundial de botellas de agua se ha duplicado. Pero, a una velocidad aún mayor, se suceden los llamamientos para restringir su consumo.

El petróleo y el agua embotellada rivalizan por ser la mercancía cuyo comercio genera más dinero en el mundo. En ambos casos, Estados Unidos es, de largo, el primer consumidor, con cuotas que superan el 23% y el 17%, respectivamente. Y es también en EE UU donde el reguero de críticas ha cogido la fuerza de un torrente. La primera andanada fue de las organizaciones conservacionistas. Según las estimaciones de Pacific Institute, se necesitó una cantidad de petróleo equivalente a 100 millones de barriles (el crudo que importa España en dos meses) para producir el plástico de todas las botellas que se utilizaron en 2006 en el mundo. Casi todas son de PET, del que en EE UU sólo se recicla un 14%.

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