La Cruzada contra el piche. El barco del Fruti

MOVIMIENTO CIUDADANO de FUERTEVENTURA NO PETROLERAS-SÍ RENOVABLES

Toño Jiménez, alias el Fruti, tiene pinta de lobo de mar de los de antes. Barba bien poblada, arrugas causadas por el solajero, callos de tanto atar cabos y de bogar contra marea y un sombrero de paja que lo identifica como subcomandante de todos los veriles y aguas circundantes. También tiene la cabeza llena de ideas y el corazón repleto de ánimo. Toño está indignado, caliente como un chucho al que le han fastidiado la siesta en el fondo marino. A todas las indignaciones (¡qué les vamos a contar!) se le ha sumado la que le provoca saber que cualquier día de estos su Pardela Cenicienta puede ser abordada por un una plataforma petrolífera.

Bueno, en realidad, Toño piensa como piensa la mayoría de las personas que viven en Fuerteventura, en Lanzarote, en toda Canarias. Que nuestro mar lo queremos limpito, que lo queremos para bañarnos, para suspendernos en sus olas, para pescar, para mirarlo y olerlo con olor a mar. Eso lo entiende todo el mundo con dos dedos de frente y por eso lo ha entendido la ciudadanía que se manifestó en Canarias el 24 de marzo gritando ¡No a las petroleras! ¡Sí a las renovables!

El Fruti ha reciclado trozos de navegación, desechos de marejadas, restos de naufragios, y los ha reconvertido en una especie de trimarán indígena, mitad chalana, mitad vela latina. Un híbrido propulsado con energía humana y ventolera, dispuesto a cruzar desde La Graciosa a El Hierro en una ofensiva limpia contra el petróleo. Su primera intención era cruzar con su Pardela Cenicienta pasando de isla en isla, pero para que pueda cruzar el océano con su artilugio, el Fruti necesita más permisos que los que le piden a Repsol para instalar sus plataformas. Así que Antonio recorrerá la costa de cada una de la islas y meterá a su Pardela en el Ferry para atravesar parte de los mares. Pero en esta aventura necesita de tu apoyo, de nuestro apoyo colectivo. Sigue leyendo