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La fiesta del derroche ha terminado

Los ricos europeos se apuntan a la crisis y suspenden gastos de lujo – Y los pobres y clases medias renuncian a piso, restaurantes, viajes o electrodomésticos – El ciclo del alto consumo ha concluido

CLAUDI PÉREZ

El País, 02/07/2008

Francis Scott Fitzgerald estaba completamente equivocado. Los ricos no son tan distintos. Cuando la crisis arrecia, cuando el paro acecha, ahora que cae la Bolsa, que baja el valor de la vivienda y que los bancos conceden menos créditos -y bastante más caros-, las clases medias y bajas consumen menos. Ahorran más por lo que pueda venir. Y los ricos hacen lo mismo. Exactamente igual.

Francis Scott Fitzgerald estaba completamente equivocado. Los ricos no son tan distintos. Cuando la crisis arrecia, cuando el paro acecha, ahora que cae la Bolsa, que baja el valor de la vivienda y que los bancos conceden menos créditos -y bastante más caros-, las clases medias y bajas consumen menos. Ahorran más por lo que pueda venir. Y los ricos hacen lo mismo. Exactamente igual.

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¿El apocalipsis del capitalismo?. Las teorías catastrofistas sobre la crisis financiera ganan adeptos

RAMÓN MUÑOZ / CLAUDI PÉREZ

El País, 27/04/2008

Imagine un día en que los bancos no tuvieran liquidez, y, en vez de prestar dinero a sus clientes, fueran ellos -o, más exactamente, los contribuyentes- quienes les prestaran más de medio billón de euros. Imagine que grandes bancos de inversión de EE UU y Europa fueran rescatados de la quiebra por fondos de países en vías de desarrollo. Imagine que las viviendas perdieran una cuarta parte de su valor en dos años, y miles de familias no pudieran hacer frente a sus hipotecas, obligando a los Gobiernos a socorrer a los más apurados pagando la ampliación de los créditos hipotecarios. Imagine que los precios de los alimentos básicos se dispararan, se iniciara el racionamiento de arroz en EE UU y en Europa y el coste del petróleo se triplicara en cuatro años sin que apenas se detectaran revueltas sociales, ni la Bolsa, aunque a la baja, sufriera crash alguno. En realidad no hace falta tener mucha imaginación: todo eso ya ha sucedido.

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