La ONU aprueba un tratado para controlar las emisiones de mercurio

La ONU aprueba un tratado para controlar las emisones  emisiones de mercurio

La medida se aprueba tras una intensa semana de negociaciones que se prolongó durante toda la noche en la jornada final

Fuente: Agencia Efe | Ginebra

Asamblea de la ONU

Los países miembros de Naciones Unidas han aprobado una convención destinada a controlar, por primera vez, las emisiones de mercurio al medio ambiente, tras una intensa semana de negociaciones que se prolongaron durante toda la noche en la jornada final.

Tras cerca de 24 horas ininterrumpidas de reuniones en Ginebra, los agotados delegados aplaudieron poco antes de las 07.00 de esta mañana la adopción del nuevo tratado, el primero de carácter medioambiental y alcance mundial que se negocia en la ONU en los últimos diez años.

Algunas de las cuestiones que más entramparon las negociaciones fueron el carácter obligatorio de las medidas que los países tendrán que tomar para reducir sus emisiones de mercurio a la atmósfera, la necesidad de atajar igualmente las emisiones al mar y ríos, así como la manera en que los países en desarrollo podrán financiar estas acciones.

El mercurio es causante de graves problemas de salud y las actividades humanas que mayores emisiones generan son algunos procesos industriales y químicos, la generación de energía con carbón y la minería informal.

El texto se selló con un contenido que estuvo por debajo de las expectativas que se había creado en torno a ella durante los más de cuatro años que requirió su negociación. Sigue leyendo

Científicos de todo el mundo se indignan ante el exceso de sustancias químicas en nuestros cuerpos y medioambiente

Científicos y representantes de instituciones internacionales relacionadas con la salud y el medioambiente se han reunido del 16 al 18 de mayo en la Universidad Politécnica de Madrid para dar voz de alarma sobre los perjuicios de nuevas tecnologías y sustancias, incluyendo transgénicos, pesticidas, nanotecnologías y ondas electromagnéticas entre otras.

Ecologistas en Acción, al igual que los científicos participantes, acusa a las autoridades de dar la espalda a la ciencia independiente, para privilegiar los estudios parciales de la industria sobre los riesgos de sus propios productos. Un verdadero escándalo sanitario contra el cual llama a actuar, si no se quiere ver seguir aumentando el número de cánceres en el futuro.

Desde el fin de la 2ª Guerra Mundial, el volumen de substancias químicas producidas al año en Europa ha pasado de ser de 1 millón a 400 millones de toneladas. Hoy en día, estas están por todas partes, tanto en nuestro entorno, comida, como en nuestros productos de uso cotidiano como cosméticos, productos de limpieza, productos de aseo personal, plásticos de envase etc. Nicolás Olea, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, se alarma entre otros que el Bisphenol A, una sustancia estrogénica y un pertubador endocrino presente de forma habitual en los plásticos, sea presente en la totalidad de la población: «El 100% de las mujeres embarazadas del tercer trimestre en España y el 100% de los niños de 4 años mean todos los días Bisphenol A, además de otros 17 residuos».

El medioambiente también sufre de las últimas innovaciones tecnológicas. Después de 15 años de soja transgénica, la zona del Río de la Plata en Argentina está tan afectada por los monocultivos que es conocida como la «República Unida de la Soja» por los industriales. Ana Herrero, de la Universidad Nacional de General Sarmiento, denuncia una grave Sigue leyendo

Pedalear contra la Contaminación

La Federación de Ciclistas Europeos (ECF) acaba de publicar un nuevo estudio sobre el potencial de la bicicleta en materia de reducción de emisiones de gas de efecto invernadero. Este estudio cuantifíca las emisiones de gas de efecto invernadero que se ahorrarían si se utilizara la bicicleta en lugar de otros medios de transporte.

Texto y foto:  ladyverd.com
Reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero: la bicicleta indispensable

La Unión Europea se propuso como objetivo reducir un 60% las emisiones de gas de efecto invernadero del sector del transporte entre 1990 y 2050. Actualmente todo parece indicar que se está aún muy lejos de alcanzar dicho objetivo. Desde 1990, el sector del transporte es el único que ha registrado un aumento de las emisiones de gas de efecto invernadero (+32%), mientras otros sectores han logrado disminuir las suyas.

Según la Agencia Europea del Medioambiente, las mejoras tecnológicas no serán suficientes para lograr dicho objetivo. En este contexto, la Federación de Ciclistas Europeos plantea el potencial del uso habitual de la bicicleta para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones del sector transporte.

El estudio de la ECF muestra que las emisiones de gas de efecto invernadero provenientes de la práctica de la bicicleta son diez veces inferiores a las emisiones generadas por los desplazamientos en automóvil particular. En la comparativa se tuvieron en cuenta las emisiones generadas durante todo el ciclo de vida del medio de transporte, incluyendo la producción, el mantenimiento y el consumo de combustible. Además, el estudio aporta otra dato de suma importancia: si la Unión Europea adoptara los hábitos ciclistas de Dinamarca, es decir, si cada ciudadano circulara una media de 2,6 kilómetros diarios en bicicleta, se habría conseguido una cuarta parte del objetivo de reducción de emisiones del sector del transporte y la Unión Europa se ahorraría un 10% del petróleo bruto que importa.

La combustión de petróleo produce el 42% de las emisiones totales de CO2. Los tubos de escape de los automóviles, de las motocicletas y de los camiones contribuyen aproximadamente a un 40% del total de emisiones del sector. Entre 1990 y 2005, las emisiones debidas al transporte aumentaron un 32,1% mientras que las de otros sectores disminuyeron un 9,5%.

Además de las posibilidades que ofrece la práctica regular de la bicicleta en cuanto a la reducción de la contaminación, el estudio demuestra que si se utilizaran de forma combinada la bicicleta eléctrica, las bicicletas de libre servicio que ofrecen muchas ciudades y los transportes públicos las emisiones de gas de efecto invernadero se reducirían de forma muy significativa en el viejo continente.

¿Cual es el verdadero potencial de la bicicleta en materia de reducción de emisiones de efecto invernadero? ¿Cómo se puede comparar la práctica regular de la bicicleta con otros medios de transporte?

Habitualmente se dice que la bicicleta es un medio de transporte de “cero emisiones”, afirmación que resulta acertada en lo referente a la contaminación del aire y a la contaminación acústica. Sin embargo, no se puede decir lo mismo si nos referimos a las emisiones de gas de efecto invernadero que se emiten durante todo su ciclo de vida. Para resolver de forma correcta la cuestión de las emisiones y la práctica del ciclismo urbano, hay que analizar el ciclo de vida completo de la bicicleta y determinar el porcentaje de uso de este medio de transporte en toda la Unión Europea. La bicicleta no necesita combustible para funcionar, pero la fabricación de un modelo sí genera una cantidad de emisiones de gas de efecto invernadero. Para que la práctica del ciclismo urbano sea tomada en serio por los responsables políticos, es importante cuantificar tanto el impacto de su fabricación como las virtudes que supone su uso regular tanto en salud pública como para la economía de las naciones.

Sueño: La bicicleta

Los gases de efecto invernadero son inmunes a la crisis

La Organización Meteorológica Mundial advierte de que las emisiones globales marcan el récord histórico de los últimos 10.000 años pese al parón económico

Por JACOB PETRUS  –  www.publico.es

Si la tibieza de los acuerdos adoptados en la cumbre del clima celebrada el pasado diciembre en Cancún pudiera transmitirse a la atmósfera, el calentamiento global sería un problema irrisorio. Por desgracia no es así, y ni siquiera el actual escenario de crisis económica logra hacer la menor mella en el aumento imparable de los gases de efecto invernadero, como atestiguan los últimos datos publicados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La comunidad científica esperaba que la reducción de la actividad industrial, fruto de las dificultades económicas por las que pasan buena parte de los países desarrollados, facilitaría una disminución en las cantidades emitidas a la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido de nitrógeno (N2O), los tres gases de origen antrópico más influyentes en el proceso de calentamiento global. En cambio, el último Boletín de Gases de Efecto Invernadero del organismo meteorológico de la ONU afirma que las concentraciones han llegado en 2009 último año estudiado a sus niveles más altos de los últimos 10.000 años, en un incremento sostenido que coincide con el comienzo de la época preindustrial, es decir, mediados del siglo XVIII.

«La concentración habría sido mucho mayor si no se hubiesen tomado las acciones internacionales para reducirlos», afirma Michel Jarraud, secretario general de la OMM. Para Len Barrie, director del Departamento de Investigación de este organismo, existe un problema añadido: «Los gases de efecto invernadero, como el CO2, tienen una vida muy larga, y aunque frenásemos su emisión hoy mismo, permanecerían en la atmósfera durante décadas, haciendo que prosiguiera el calentamiento».

Un vínculo indudable

La similitud entre el ritmo de crecimiento del CO2 en la atmósfera y la subida de temperaturas a escala global fue una de las razones para que, en el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) publicado en Sigue leyendo

El mundo desarrollado se come los recursos del planeta

Si toda la población mundial tuviera el nivel de vida de un español, serían necesarios tres planetas como la Tierra.

La Provincia, 21-8-2010

EFE / MADRID España sólo hay una, suelen decir en ocasiones sus ciudadanos, y es una suerte, dado que si toda la población mundial tuviera el nivel de vida de un español medio, serían necesarios tres planetas como la Tierra para conseguir un equilibrio sostenible entre consumo y regeneración ecológica.

En el caso de que el nivel de vida a alcanzar fuera el de un ciudadano estadounidense, el número de planetas necesarios sería de cinco, mientras que la producción de la Tierra podría reducirse a la mitad si la Humanidad viviera como un ciudadano indio.

Estos datos, aportados por la organización británica independiente New Economics Foundation, reflejan la capacidad del planeta para sustentar la vida que en él se desarrolla y ponen de manifiesto que la Tierra tiene un límite ecológico al año para generar productos y absorber contaminación.

Superado este límite se consume mediante la sobreexplotación de los recursos, señala a Efeverde el director de economía ambiental de la New Economics Foundation, Aniol Esteban, quien afirma que el principal problema es el «consumo insostenible».

Un consumo que, por un lado, genera demandas «también insostenibles», asegura Esteban, que provocan que sólo durante los siete primeros días del año un español genere de media tantas emisiones de CO2 como un ciudadano de Tanzania en los doce meses siguientes.

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