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Cuando respirar enferma

¿Empeora las alergias? ¿Aumenta el riesgo de padecer problemas cardiovasculares? Verdades y mentiras sobre cómo afecta la contaminación atmosférica a nuestra salud

JOAN CARLES AMBROJO para El País.com

El aire que respiramos nos puede enfermar o, en casos extremos, llevar a una muerte prematura. Diversos estudios científicos han demostrado que reducir las emisiones contaminantes mejora drásticamente la calidad de vida de la población.

Hace unas semanas saltó la alarma social en varias ciudades españolas que sufrieron jornadas con altos niveles de contaminación en el aire. No es para menos. Existen centenares de investigaciones epidemiológicas que evalúan los efectos adversos de la polución en la salud humana. Respirar aire nocivo puede provocar un aumento en el número de defunciones, de ingresos hospitalarios y de visitas a urgencias, especialmente por causas respiratorias y cardiovasculares.

La contaminación también puede desencadenar un aumento de enfermedades crónicas que originan otras enfermedades y que acortan la vida de las personas que las padecen.

Los más afectados por las emisiones artificiales son los niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas que ya padecen enfermedades respiratorias (asma, EPOC) o cardiovasculares, y según datos más recientes, parece ser que también los diabéticos, afirma Elena Boldo, investigadora del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

Existe una relación inversamente proporcional entre la gravedad de las consecuencias de la contaminación atmosférica y la cantidad de población de riesgo afectada. A medida que los efectos son menos graves, el porcentaje de población afectada es mayor. Se sabe que los efectos debidos a la exposición crónica (efectos a largo plazo) pueden ser considerablemente más importantes en términos de reducción de la esperanza de vida y morbilidad crónica, dice Ferran Ballester, profesor de la Universidad de Valencia e investigador en el Centro Superior de Investigaciones en Salud Pública, de la Generalitat Valenciana, y en el CIBER en Epidemiología y Salud Pública, del Instituto de Salud Carlos III. Sigue leyendo