La agonía del campo

El campo agoniza a pasos agigantados. En los últimos cinco años se han perdido 124.000 empleos y la deuda del sector supera ya la producción anual. El campo se muere

Antonio Morales Méndez
Alcalde de Agüimes

El acuerdo agrícola alcanzado entre Marruecos y la Unión Europea, coincidiendo en el tiempo con la crisis abierta por el caso de la activista saharaui Aminatou Haidar, ha servido de excusa al Partido Popular para iniciar otra andanada contra el PSOE en esa lucha  sin cuartel, irresponsable y electoralista, que mantiene el principal grupo de la oposición española. Los populares, con la participación de satélites autonómicos que pretenden pescar en ríos revueltos, en lugar de la necesaria actitud de rigor en los planteamientos y de consenso para defender a un sector estratégico para la economía y la identidad de un pueblo, vuelven a utilizar la agricultura como excusa para este enfrentamiento sin fin.

No sirve de nada por lo visto el echar mano de la memoria histórica y de las hemerotecas para recordar que con el Gobierno de José María Aznar se ratificó el primer acuerdo  firmado con Marruecos por Luis Atienza en 1996 por el cual se comenzó a labrar la muerte del tomate canario y peninsular y para, recordar, también, que la agricultura ha sido siempre una moneda de cambio y la cenicienta de los sectores productivos españoles y canarios. Pero lo cierto es que, de nuevo, se vuelve dar una vuelta de tuerca al potro que asfixia al sector primario español en su conjunto.

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Amnesia de altura

Juanjo Jiménez

La Provincia, 21-1-2009

La Gran Canaria interior se está despoblando. No tanto las cabeceras de los municipios de medianías y cumbres, que siguen manteniendo mal que bien sus menguantes censos, pero sí los pagos pequeños, aquellos que estaban vivitos y coleando gracias a la ganadería y la agricultura.

La cosa principal uno, pues que no hay vacas. Si acaso unas cabrillas, que son más fáciles de llevar. Y la cosa principal dos, que no está el canario nacido a finales del siglo XIX o principios del XX, el que pertenecía a la generación que aún mantenía la memoria viva de la transmisión oral, aquella que también fue a la guerra, y que a su vez recordaba vivamente las cosas de sus abuelos, de cómo llevaron los roperos de la casa encima de un burro, o encima de ellos mismos durante kilómetros y kilómetros de barrancos. Sí acaso quedan sus hijos, generalmente un matrimonio que hace varias décadas reside solo y cuyos hijos se fueron a trabajar al sector servicio en los 60 y en los 70.

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