Turcón y Foro por La Isleta rechazan el gas licuado en el Puerto de La Luz

COMUNICADO DE PRENSA. Junta Directiva de Turcón

Turcón Ecologistas en Acción participa en el Foro La Isleta para manifestar su rechazo a la instalación de una planta de gas natural licuado en el Puerto de La Luz

La instalación consta de un depósito de 50.000 m3 de gas natural de origen fósil a 145ºC bajo cero y altas presiones para conservarlo en estado líquido, así como una central eléctrica de 70 MW

El pasado 13 de septiembre, el Foro por La Isleta organizó en la Plaza del Pueblo de este barrio de Las Palmas de Gran Canaria una asamblea para debatir sobre el impacto y los riesgos que tendrá la instalación de un depósito de 50.000 m3 de gas natural licuado de origen fósil, una regasificadora y una central eléctrica de 70 MW en el Puerto de La Luz y de Las Palmas.

Los ecologistas de Turcón fuimos invitados para compartir nuestra experiencia en este asunto que ya fue tratado hace una década en Telde cuando se dio opción a montar una regasificadora en el muelle de Salinetas, que ya había sido rechazada en Arinaga (https://www.teldeactualidad.com/hemeroteca/noticia/politica/2012/01/20/8309.html).

El secretario del colectivo compartió con los asistentes a la asamblea algunos conocimientos técnicos con el objetivo de elaborar el argumentario frente a esta lesiva instalación contra los intereses y la seguridad de la ciudadanía de Las Palmas de Gran Canaria.

En primer lugar se destacó que el gas natural (CH4) es un combustible fósil y no una energía “verde”, tal y como está considerando el Parlamento Europeo. En su combustión a alta temperatura para producir electricidad, el gas natural produce grandes cantidades de óxidos de nitrógeno precursores de la lluvia ácida y del smog fotoquímico. Por otro lado, es precursor del efecto invernadero porque emite más de 500 kg de CO2 por cada MWh de energía eléctrica producida. A su vez, si hay escapes de metano (CH4) su capacidad de incrementar el efecto invernadero es 25 veces mayor que la del CO2.

Por lo demás, las instalaciones y manejo del gas natural licuado (GNL) entrañan riesgos inasumibles para una población como Las Palmas de Gran Canaria. Supone el fondeo de barcos metaneros que deben descargar el GNL al depósito de 50.000 m3 a una temperatura de en torno los 160ºC bajo cero que a su vez debe mantener esas bajísimas temperaturas durante su conservación para mantener el gas en estado líquido durante su almacenamiento. Cuando se vaporiza se devuelve al mar agua a 5ºC. Deberá disponer de antorchas para descargas de gas de emergencia. La turbina de gas prevista de 70 MW no tendrá más allá de un 30% de rendimiento desperdiciando el potencial energético del gas natural que ahí se queme. Energía totalmente innecesaria para la Isla, para el Puerto que debería apostar por invertir en energías renovables dentro de sus instalaciones para compensar su huella de carbono.

Pero lo más preocupante es la seguridad y riesgo al que se somete a una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria. Tan sólo el Reglamento de Actividades Molestas, Nocivas, Insalubres y Peligrosas ya contempla que esta instalación no podría estar a menos de 2.000 m como mínimo de una concentración de población. Aspecto que en ningún caso es posible de conseguir en el Puerto de La Luz y de Las Palmas.

Círculos de radio de 2.000 metros de posible ubicación de la instalación de GNL

Los accidentes en instalación de gas natural han sido frecuentes a lo largo de la historia y sus consecuencias devastadoras. Los daños que sufrirían las poblaciones que se encuentren dentro del área de impacto potencial pueden ser de diversos tipos: la asfixia por falta de oxígeno en las proximidades de un derrame o escape de gas sin incendio; graves quemaduras en la piel debido a la exposición a las bajísimas temperaturas del gas congelado o criogenizado; quemaduras de primer grado causadas por la intensa radiación térmica que emite el gas en derrames o escapes, incluso aunque no se produzca un incendio; quemaduras de segundo o tercer grado en las zonas más afectadas por la intensa radiación térmica emitida por los incendios de nubes de gas y aire mezclados, o de gas derramado sobre el agua e inflamado. Y los propios daños causados por las explosiones de gas. Fuente: https://migijon.com/procesion-funebre-contra-la-apertura-de-la-regasificadora-del-musel/

Por último, hay que destacar que a nivel internacional el gas natural, cada vez más, se está convirtiendo en fuente de conflicto y medio de chantaje internacional. El gas natural requiere unas infraestructuras y medios de transporte especiales que lo hacen más frágil a la hora de garantizar el suministro energético en islas. Los riesgos de desabastecimiento futuro serán mayores y, por tanto, no se tiene por qué producir realmente una mayor seguridad energética.

Es por ello que reiteramos nuestro rechazo a las instalaciones de regasificadoras y centrales térmicas de gas natural en Las Palmas de Gran Canaria, en Gran Canaria y en Canarias.

NO AL GAS NATURAL LICUADO EN CANARIAS

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