Chira-Soria, no al salto al vacío. Somos renovables, pero no de esta manera

Manifiesto de Turcón Ecologistas en Acción en apoyo a la convocatoria de la manifestación del 16-octubre.

Desde hace décadas la sociedad canaria ha tenido la oportunidad de ir rompiendo con la dependencia energética que mantiene con el exterior, especialmente en el sector eléctrico, para tomar las riendas de su propio futuro gracias a la gestión local de la energía inagotable que proporciona el sol, el viento y el mar, y que son, y deben ser siempre, dominio público inalienable, productor de rentas y beneficios distribuidos y compartidos socialmente.

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Desde las últimas décadas del siglo pasado hasta la actualidad la evolución tecnológica, el abaratamiento de los costes de producción y el desarrollo de sistemas inteligentes de gestión de cargas y fuentes de energía eléctrica renovable cada vez más avanzados y con unos niveles de aprovechamiento energético en aumento exponencial, alcanzando un nivel de desarrollo y penetración tan sofisticado que ha posibilitado que la energía eléctrica procedente de fuentes renovables sean por fin gestionables.

Esto significa que la tecnología actualmente disponible en los sistemas de transformación fotovoltaicos y eólicos, asociados a la gestión inteligente de la demanda, disponen de capacidad propia para integrarse en las redes eléctricas de manera eficaz, y segura, aportando así estabilidad a cada uno de los sistemas eléctricos insulares sin producir perturbaciones en las redes.

Hasta ahora, las grandes compañías energéticas han controlado todas las fases en la cadena de valor de la energía de origen fósil. Estas fases son las de prospección, extracción, refinado, transporte, almacenamiento de combustibles, generación de energía eléctrica, transporte, distribución y comercialización de este sector energético. Los costes implicados en este proceso son acumulativos y repercuten en el precio final que la ciudadanía debe pagar respectiva y conjuntamente por el consumo de la energía eléctrica en sus hogares, empresas, industrias e instituciones.

Con la irrupción de las tecnologías de transformación de las energías renovables, su óptimo nivel de desarrollo tecnológico actual, y los cambios normativos recientes que habían tenido bloqueado el sector al acceso de la ciudadanía y del pequeño sector empresarial local (véase el “impuesto al sol” como herramienta coercitiva y limitante), las grandes compañías eléctricas ven peligrar su modelo de negocio y su poder centralizado y por ende creando un prometedor espacio para el autoconsumo.

Por ese motivo, y justificándose en el actual estado de emergencia climática planetaria, estas compañías se están movilizado rápidamente para emprender un proceso interesado y radical de transición tecnológica de energías de origen fósil a renovables, tomando posiciones al amparo de las normativas favorables, con el objeto de consolidar su posicionamiento de poder en el mercado eléctrico, evitando a toda costa un cambio de modelo energético justo y más descentralizado, cuyos beneficios económicos repercutan positivamente en la sociedad y sectores públicos locales con la implementación de nuevos servicios sanitarios, educativos y de ciudadanía.

De forma especulativa, acelerada y sin miramientos pretenden privatizar los beneficios económicos que puedan generar las energías renovables con concesiones a largo plazo y colectivizar así a toda la sociedad los impactos ambientales de ocupación del territorio o de afección a la biodiversidad, así como los efectos colaterales sobre la salud y la vida de las poblaciones.

Sin embargo, la realidad es que la sociedad ya no necesita de la intervención de las grandes compañías eléctricas en todas las fases de la cadena de valor de la electricidad porque se dispone tanto de fuentes de energía alternativas a nuestro alrededor de forma descentralizada -el sol, el viento y la energía continua y poderosa del mar-, como de la tecnología para procesarla, generar electricidad, gestionarla según la demanda, incluso creando pequeños sistemas inyección y recuperación de energía  en caso de necesidad (mal llamados almacenamientos de energía); siendo además un sector industrial potente y en constante evolución que día a día produce nuevas respuestas adaptadas a situaciones diversas del campo energético y sus problemáticas asociadas.

La sociedad canaria, tanto individual como colectivamente, ya tiene a su disposición la tecnología adecuada para captar e introducir en la red eléctrica la abundancia de las energías renovables, posibilitando la reducción de las costosas fases de producción en la cadena de valor de las energías de origen fósil. Esto significa que la sociedad canaria puede aspirar por fin a la soberanía energética, es decir, a la capacidad de decidir y legislar sobre cómo se quiere gestionar la energía que se necesita en Canarias para la reproducción de su vida social, desde la producción de la energía, a su utilización, pasando por la distribución y la financiación, transitando de esta manera hacia un modelo más participado y democrático.

Somos conscientes que en un contexto actual de crisis climática existe la necesidad de tomar medidas urgentes para adaptarnos y mitigar los efectos del cambio climático y plantear como reto la necesidad de descarbonizar la economía y aumentar las cuotas de autosuficiencia energética pero no de esta manera.

Es por ello, que consideramos que se deben articular lo antes posible políticas efectivas de ahorro y eficiencia energética ya que reducen las necesidades globales de inversión y rebaja los costes de producción, uso e infraestructura de energía. También reduce el consumo de superficies, materiales asociados, la degradación del medio ambiente y la pérdida de biodiversidad.

Para lograr una transición tecnológica orientada a conseguir la soberanía y la justicia social energética, nos enfrentamos a importantísimos retos:

Por un lado, no permitir que el sol y el viento sea privatizado por las grandes compañías eléctricas y grupos de inversión especulativos que es el camino al que nos llevan sistemas centralizados como el bombeo reversible de Soria a Chira con su Desaladora de agua de mar asociada.

Por otro lado, está la conservación de nuestros limitados, frágiles y valiosísimos espacios naturales protegidos, así como el paisaje y el suelo rústico especialmente el de protección agrícola, sus usos asociados y los valores propios de la cultura agraria asociada al lugar, con la intervención que propone el proyecto de bombeo reversible Soria-Chira queda muy comprometida.

Y es en estos puntos donde la ciudadanía canaria tiene una gran responsabilidad y los firmantes de este manifiesto comprometen su trabajo con luchas y desvelos.

En casos como Veneguera la lucha de la ciudadanía consiguió que el Parlamento de Canarias integrara Veneguera en el Parque Rural del Nublo. En el caso de la Central de Bombeo reversible Soria – Chira está ocurriendo lo contrario, pues para poder dar encaje urbanístico al proyecto, en octubre del 2010 el Gobierno de Canarias suspendió transitoriamente las determinaciones urbanísticas del Plan Insular de Ordenación Territorial de Gran Canaria, del Plan de Uso y Gestión del Parque Rural del Nublo, del Plan General de Ordenación Urbana de San Bartolomé de Tirajana y de las Normas Subsidiarias de Mogán, que garantizaban la protección medioambiental del espacio en cuestión. Es decir, que nuestras instituciones desprotegieron un espacio natural para legitimar la construcción de las centrales de bombeo reversible de Soria – Chira y de Soria a Las Niñas.

No obstante, aún siguen protegidos por normativa nacional. La Declaración Ambiental Estratégica del Plan Nacional de Energía y Clima 2021-2030 establece que la implantación de sistemas de almacenamiento de tecnología de bombeo hidráulico se situará fuera de la Red Natura 2000. El proyecto de Central de Bombeo reversible de Soria – Chira  afecta directamente a tres espacios de la Red Natura 2000, indirectamente a otros dos y, en especial, al Barranco de Arguineguín.

No queremos olvidar que la Unión Europea ha articulado políticas, estrategias y normativa orientadas a lograr la integración del sistema energético y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Pero esta integración requiere de mercados energéticos con una configuración totalmente nueva, orientados a fomentar la energía para y por la ciudadanía y a fortalecer a los consumidores. La integración del sistema será mucho más rápida si los consumidores tienen la posibilidad de ejercer sus derechos, también como prosumidores, autoproductores y miembros de las comunidades de energías renovables.

Queremos un sistema energético centrado en las/los ciudadanos/as para que aprovechen las nuevas tecnologías y reducir sus facturas de la luz.

¡No más oligopolios y monopolios en el sector eléctrico de las islas!

Y así está encaminada la Directiva del mercado interior de la electricidad de la Unión Europea que impide que la titularidad de la Central de Bombeo Soria-Chira sea de Red Eléctrica de España.

Por estos motivos, y de acuerdo a lo establecido en el Pacto Verde Europeo con respecto a la inviolabilidad de nuestros espacios naturales protegidos, todos y cada uno de los colectivos ciudadanos pueden mostrar su rechazo contundente al proyecto de la Central de Bombeo reversible Soria – Chira compartiendo este manifiesto y apoyando la convocatoria de la manifestación del 16 de octubre, promovida por la Plataforma Salvar Chira-Soria, para Salvar el Barranco de Arguineguín y Chira-Soria de la intervención industrial, urbanística y especulativa por parte de Red Eléctrica de España, para lo cual anima e invita a toda la sociedad canaria responsable y comprometida a unirse en las calles para reclamar alto y claro a nuestros representantes políticos y a todas las instituciones públicas a promover un nuevo modelo energético sostenible, público, justo, descentralizado y que no afecte a los espacios naturales protegidos ni al suelo rústico de protección agrícola, respetando vecinos/as de estos espacios.

FIRMADO:

 TURCÓN ECOLOGISTAS EN ACCIÓN