• Archivos

  • Archivo por días

    enero 2018
    L M X J V S D
    « Dic   Feb »
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    293031  
    • 733,637
  • Comentarios recientes

    Barrancos al golpito… en Camino de Santiago, el sábado…
    Asamblea Ciudadana c… en Turcón se opone a la implantac…
    Únete a la lista de… en Turcon–INFO nueva herramienta
    Javier Godoy en Los leñadores de la motosierra…
    RUTA DE SENDERISMO B… en Ruta senderismo al Barranco de…
  • Meta

  • Categorias

  • Anuncios

El potencial de los espacios naturales protegidos de Gran Canaria.

El potencial de los espacios naturales protegidos de Gran Canaria. El problema de la declaración de Inagua como reserva natural integral.

Algo de historia

Reproducimos un artículo de opinión de Juan Luis Morales Aguilar.

Históricamente, ya desde la época de los antiguos canarios, los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales fueron objeto de un intenso aprovechamiento, aunque después de la conquista de Canarias éstos se incrementaron notablemente. La hoja seca de pino, o “pinocha”, se usaba para cama del ganado y de personas (para rellenar colchones), para la preparación de abono o estiercol y para el empaquetado de plátanos. Muchas personas, “los pinocheros”, se dedicaban de forma puntual o exclusiva a la recogida de “pinocha” y todavía el camino principal de la vertiente sur del pinar es conocido por los más antiguos como el “Camino de los Pinocheros”.

 

En la industria de la madera era muy apreciada sobre todo la madera de tea, por su gran belleza, fortaleza y duración, que se obtenía de los grandes pinos canarios. La madera se aprovechaba para leña en los hogares, para la construcción y la carpintería, para la obtención de brea o “pez”, que se utilizaba para la exportación y para el calafateado de los barcos, y para la obtención de carbón vegetal. Para la obtención de la brea o “pez” la tea se quemaba en hornos y para la obtención del carbón la madera se quemaba en carboneras. Tanto los hornos como las carboneras se construían en los mismos pinares, no sólo en los de Inagua, Ojeda y Pajonales.

 

Todavía quedan restos de carboneras y hornos, algunos en buen estado, e incluso un topónimo que quedó como recuerdo de aquellas actividades: “La Montaña de los Hornos”. Se practicaba la caza y personas y animales (perros, burros, mulas, caballos, cabras) transitaban por el pinar sin restricción alguna. Es impensable que en zonas de cultivo como el Cortijo de Inagua, actualmente en ruinas, y en los viveros existentes para la repoblación forestal, (Lina, Casa Forestal de Ojeda y Ñameritas) donde también había zonas de cultivo agrícola y árboles frutales, no albergaran además otros animales como cerdos, vacas, ovejas, gallinas, patos o conejos. Durante siglos sus caminos y senderos fueron importantes o las únicas vías utilizadas para el aprovechamiento de sus recursos y para la comunicación entre distintas zonas de la isla. Desde tiempos prehispánicos y hasta el siglo pasado fueron utilizados permanentemente para el pastoreo de ganado caprino. En etapas tempranas, en el siglo XVIII, se aprobó la primera medida para su protección, al incluirse en el Catálogo de Bienes Exceptuados de la Desamortización, lo que impidió su subasta pública y favoreció su conservación. La última etapa comenzó alrededor de los años cuarenta del siglo pasado con el surgimiento de distintas normativas legales de protección que se han mantenido hasta la actualidad, eliminación o decadencia progresiva de los aprovechamientos históricos hasta llegar a su desaparición total y políticas masivas de repoblación de la masa forestal. Sigue leyendo

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: