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Exitosa presentación del libro de José Manuel Espiño.

Su nuevo libro “Ventayga, el enigma del nemeth” vio la luz el pasado jueves en Telde arropado por más de medio centenar de amigos y amigas.

Tal como adelantó el autor “Y un roque, Ventayga en sus orígenes  -el manuscrito de Antonio Cedeño así lo atestigua-, Bentayga rebautizado con posterioridad por la pluma de cronistas e historiadores”.

Reproducimos algunos comentarios del autor.

No me pidan que les resuma esta novela de seiscientas páginas porque no puedo. Si acaso, estos apuntes puedan aproximarles a su argumento.

Es mi primera novela, escrita hace diez años y revisada decenas de veces. Luego surgieron: “Los silencios de Punta de las Arenas”, “Un centenar de lagartos” y “Ka i ak: una isla, una piragua y unas botas de montaña”.

Como primera, mantuvo siempre su esencia. Hay mucho de vivencias y recuerdos, de mundos sentidos y otros soñados. Novela pasional, novela de recreación histórica, novela de aventuras, novela de ciencia-ficción… Es posible que sólo sea una novela nostálgica que rememora momentos del pasado y procura el rescate de sendas perdidas en el transcurso de los siglos.

La trama argumental juega con dos tiempos bien  marcados:

Principios del siglo XVI, reciente aún los últimos ecos de la conquista de Tenerife –la última isla de las Canarias conquistada- y principios del siglo XXI.

La novela comienza con un encuentro casual en la calle Peregrina, en Las Palmas de Gran Canaria, hace apenas unas semanas.

Sus personajes: un arqueólogo, un hedonista, un trotamundos y un mencey, navegan a través de una trama argumental que se solapa continuamente.

Pasión, muerte, venganza, redención. Pausadas reflexiones sobre una isla que cambia a velocidad de vértigo –quinientos años lo permiten-. Un terrible naufragio. Una imagen de madera policromada. Una leyenda y un camino jacobeo.

Una isla desgranada a través de sus sendas, capaz de unir pasado, presente y futuro en una dimensión temporal inexistente.

Y un roque, Ventayga en sus orígenes  -el manuscrito de Antonio Cedeño así lo atestigua-, Bentayga rebautizado con posterioridad por la pluma de cronistas e historiadores.

Ventayga, nemeth aborigen. Roque mítico, roque altar, roque adoratorio, roque pétreo que unifica la espiritualidad de los aborígenes canarios y las tribus indígenas galaicas, pues ambos consideraban a roques y montañas, santuarios donde acercarse a sus dioses, implorar su ayuda o agradecer sus dones. Sigue leyendo

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