• Archivos

  • Archivo por días

    enero 2014
    L M X J V S D
    « Dic   Feb »
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    2728293031  
    • 686,155
  • Comentarios recientes

    Saltan las alarmas c… en Los manantiales: próxima …
    ELENA en Encuentro entre senderistas
    Honorio en Barranco de Fataga, hoy i…
    Manolo en Hasta luego amigo Fran…
    La importancia histó… en Crónica de la presentación del…
  • Meta

  • Categorias

Comienza la temporada de rutas de Turcón

La cabecera del Barranco de Guayadeque se convirtió hoy en el escenario donde el Colectivo Turcón-Ecologistas en Acción desarrolló su primera ruta del año 2014.

Buena participación de niños-as en un ambiente familiar muy agradable.

Los senderistas comenzaron a caminar en la Caldera de Los Marteles y terminaron sin novedades en la zona conocida como Montaña de Las Tierras.P1030172

Los singulares valores medioambientales y patrimoniales que encierra este impresionante espacio han contribuido a su declaración como Monumento Natural por la Ley de Espacios Naturales de Canarias y como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica. El barranco de Guayadeque es separación natural de los municipios de Ingenio y Agüimes, además de uno de los barrancos más grandes del archipiélago. Destaca por sus restos arqueológicos prehispánicos y por sus valiosos endemismos de flora y fauna. La flora existente del Barranco es autóctona, y existen numerosos endemismos canarios y macaronésicos.

CIFRAS DE LA BIODIVERSIDAD de Guayadeque:

  • El 22%de los endemismos grancanarios (99) se encuentran representados en Guayadeque.
  • El 3.3% son endemismos locales con variedades aún no confirmadas como exclusivas de Guayadeque. El 12% (7 especies) son muy raras o en peligro de extinción. De los 17 géneros más representativos, 13 de ellos se hayan presente en el Bco. de Guayadeque.

Destaca, también, la gran cantidad de casas-cuevas que hay, incluso una ermita y varios restaurantes excavados en la roca.

La red de senderos (hasta 6 caminos) permite disfrutar de todos estos elementos.

El barranco, en su conjunto, es de un alto valor geomorfológico.

Su cabecera y tramo superior poseen el mayor interés vulcanológico.

Aquí se encuentran dos de los volcanes más jóvenes de Gran Canaria. Con múltiples manifestaciones de su actividad; La Calderilla y la Caldera de los Marteles. Cuya doble erupción se produjo entre 12 y 15 mil años atrás. La primera, de origen freatomagmático. Con un cono elíptico de picones y otros materiales fragmentarios. Generó un gran cráter explosivo central de los que junto a otros menores, manó una colada lávica que fluyó sobre Guayadeque (Hoya de Las Ortigas, Los Bucios, etc) hacia el que arrastró grandes bloques Basálticos.  A escasos 1.500 m. el surgimiento de la Caldera de Los Marteles interrumpió el primitivo cauce de Guayadeque. Constituyendo a partir de entonces su nueva cabecera.P1030187

El documento preparado especialmente para esta ruta y cuyo autor es M. Sancho, donde se reproducen y describen las principales elementos etnográficos de la ruta lo puedes descargar en el siguiente enlace:

Pulsa sobre la imagen para descargar el documento

Pulsa sobre la imagen para descargar el documento

También puedes visualizar este interesante documento en:  http://issuu.com/sancho/docs/recuperaci__n_sendero_mlt_ok_final_

 

Interesante aportación bibliografica aportada por Víctor Macías

CHIL Y NARANJO, Gregorio. Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las Islas Canarias.
Documento completo en http://mdc.ulpgc.es/u?/MDC,57000

“La que me ofreció mayores motivos de estudio fué la que me llevó al barranco de Guayadeque el 26 de junio de 1863, con motivo de habérseme dado noticia de que en aquel punto se había descubierto un panteón de donde se  extrajeron varias momias. El lugar era distante y se me pintó escabroso, pero no me arredró por ello, y bien pronto tuve ocasión de convencerme de la verdad de esas noticias cuando pude contemplar aquella profunda grieta abierta  entre los pueblos del Ingenio y Agüimes; y por ello encargué se me proporcionasen algunos hombres ágiles para trepar por las más peligrosas pendientes.

En efecto acompañáronme en mi expedición algunos de esos hombres que por su ligereza y serenidad son conocidos  con el nombre de enriscadores. Después de haber andado largo tiempo por un camino propiamente canario, que tuvimos que recorrer á pié, bajamos al barranco de Guayadeque. Cuando llegamos á su cauce, seguimos por él hasta las ruinas de un molino, en donde hicimos alto. Allí almorzamos y después proseguimos nuestra marcha. El  calor era ya intenso á las once de la mañana y nos era imposible continuar por entre aquellas dos largas y elevadísimas cordilleras casi sin tener aire que respirar. Determinamos, durante aquellas horas más fuertes de calor, buscar una sombra, y en efecto la encontramos bajo una frondosa higuera y á la orilla de un arroyo de agua cristalina y abundante. Era el propietario de aquella higuera un viejecito de setenta y seis á ochenta años, hospitalario como todos los campesinos de las islas, y amigo, como ellos, de satisfacer la curiosidad, especialmente cuando se trata de hablar de los tiempos pasados. Aproveché tan buenas disposiciones y principié á interrogarle sobre los Enzurronados (nombre que dan á las momias) y sus particularidades.

Decíame, que él antiguamente no tenia otro servicio en su casa que los gánigos y las ollas que sacaba de las cuevas, y cuando no los podia bajar los arrojaba, y eran tan resistentes, que cayendo primero sobre las cañas, de que estaban plantadas las márgenes del barranco y después sobre las piedras, no se rompían: que los cordobanes de sus zapatos, como muchísimos de los de sus vecinos, eran hechos de las pieles que sacaban de los zurrones y, por último, que los costales y las albardas las hacían con las telas de que estaban vestidas las momias, las cuales eran tantas y de tan diversas clases que no podían numerarse, y que las habia, visto tiradas en aquellos riscos, hasta por espacio de veinte años, sin sufrir alteración, apegar del sol y la lluvia que sobre ellas caia.

Añadióme que en las cuevas en donde las encontraban estaban de dos maneras: unas derechas y arrimadas á la pared, con sus garrotes y sus gánigos al pié, y otras, que eran las más hermosas, pues estaban revestidas con muchísimas pieles de todos colores y cosidas como la delantera de una camisa fina,.se hallaban tendidas sobre una tabla de pino, con gánigos  y garrotes muy bruñidos y pintados, colocados á su cabecera: que algunas estaban como si hubiesen acabado de morir, con el pelo y la barba perfectamente conservados: que las mujeres tenían el cabello cojido en trenzas enlazadas con juncos de colores: que quince años antes se habría sacado gran número de zurrones de todos tamaños, garrotes de todas clases armados con puntas de cuernos y piedras amarradas en sus extremidades y varias maías,  piedras redondas pulimentadas, algunas semejantes á cuchillos por lo afiladas, gánigos, cazuelos de varios tamaños, fuertes botijos de barro, algunos muy pintados, zurrones llenos de objetos varios para usos domésticos, gorros de piel de cabrito, grandes jarrones llenos de manteca, y otros de madera con miel ya seca (poseo un pedazo de esta clase de jarros y es de madera de drago). En algunas había gran número de palos de pino amarrados en forma de telares.

Esto me hizo comprender que cualquiera que hubiese ido al barranco de Guayadeque hasta el año de 1840, habria traido todo un museo de cuanto pertenecía á los antiguos habitantes; pero desde esa época están sacando tierra de las cuevas, que emplean como guano, y ya nada hay, pues todo lo ha destruido la ignorancia de aquellos campesinos y más que nada el abandono de las corporaciones y personas ilustradas que con tanto desprecio han mirado estos ricos monumentos de la antigüedad. Yo llegaba ya tarde, y lo sentí entonces como lo sentiré siempre.

———————————

CHIL Y NARANJO, Gregorio. Gregorio Chil y Naranjo : miscelánea Documento completo en http://mdc.ulpgc.es/u?/MDC,36202

“Recordaba los acontecimientos que habían tenido lugar en aquellos sitios, veía en mi imaginación la riquísima vegetación que pobló en un tiempo aquellas hoy desiertas llanuras y pelados montes, lamentando en mi interior el espíritu de destrucción que guió la mano de nuestros antecesores para cometer unos actos de salvajismo incalificables, llevando a cabo un despojo que a  ellos no les aprovechó y a nosotros nos está perjudicando.”

————————-

“El año de cincuenta y ocho había hecho un viaje a El Ingenio, llamado para visitar a un enfermo y terminada mi misión, pregunté si se encontraban momias, huesos, jarros, tejidos u otros objetos pertenecientes a los canarios, contestándome se hallaban en abundancia en las “cuevas de los canarios” en el Barranco de Guayadeque. y lo sabían porque de las cuevas estaban sacando guano para venderlo a los que se ocupaban del cultivo de la cochinilla. Quise ver esos guanos y me condujeron a un estercolero y entre los numerosos restos allí acumulados de tejidos, cueros, pedazos de loza, de barro y huesos humanos la mayor parte de ellos rotos al intento, vi una envoltura, la cogí y me encontré con un antebrazo al que le faltaba parte de la mano y solamente había unos huesos del metacarpo y todo el carpo unidos por sus ligamentos.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: