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Análisis y propuestas sobre los incendios forestales en Canarias (IV)

Causas y soluciones al exceso de combustible vegetal en el territorio (II)

Incendio en Chipude (La Gomera)

Incendio en Chipude (La Gomera)

En anteriores artículos dijimos que, en la Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción, tenemos como punto de partida para el análisis del problema de los incendios forestales la irrupción de los denominados Grandes Incendios Forestales (GIF). También vimos que, en la actualidad, se está produciendo una conjunción de causas y condiciones que están creando un escenario propicio para la producción, cada vez más frecuente, de estos GIFs. Por eso centramos nuestro análisis en este escenario y propusimos que se deben abordar prioritariamente las causas o condiciones que son necesarias para que se produzca un incendio, y en concreto el exceso de combustible vegetal en el territorio y las igniciones. Con este punto de partida hemos logrado sintetizar el análisis de los GIF en Canarias en 12 problemas, de los cuales se derivan 12 propuestas para solucionarlos o paliarlos.

En este artículo continuamos la exposición de estos problemas y propuestas. En concreto, seguiremos hablando de una de las condiciones más importantes que está en el fondo del problema de los GIF: el exceso de combustible vegetal en el territorio. A nivel de análisis ya hemos dicho que son al menos cuatro las causas principales de ese exceso: 1ª) el abandono del medio rural, de las actividades primarias y de los aprovechamientos tradicionales de la biomasa; 2ª) la “paradoja de la extinción”; 3ª) la deficiente gestión de la biomasa en los espacios rurales y naturales; y 4ª) la introducción de especies invasoras con alto grado de e inflamabilidad.

Abordaremos hoy el segundo problema de los doce que hemos aludido anteriormente, y que engloba la 2ª, 3ª y 4ª causas del exceso de combustible vegetal en el territorio. Empezaremos por el fenómeno conocido como la “paradoja de la extinción”, quehace alusión al proceso que se viene dando desde hace décadas en los países desarrollados, donde el campo y los entornos naturales se han ido abandonando, acumulándose una gran cantidad de biomasa que ya no es aprovechada. Por otro lado, al irse mejorando la efectividad de los dispositivos de extinción (en los últimos años el 99,8% de los incendios se han apagado antes de que se convirtiesen en GIFs), esa biomasa se acumula sin la regulación que anteriormente suponían los incendios. El problema es que estas condiciones favorecen la producción de GIFs, lo cual supone que al final se tengan que destinar más recursos a la extinción, detrayéndolos de la prevención.

En segundo lugar tenemos la tercera causa del exceso de combustible vegetal en el territorio: la deficiente gestión preventiva de la biomasa inerte en los espacios rurales y naturales. Por un lado, la falta de medios económicos orientados a la gestión pública de los espacios naturales y la prevención de incendios, junto al alto coste económico de los tratamientos selvícolas, impide que la Administración Pública pueda hacer una gestión eficaz del combustible forestal. Por otro lado, gran parte de estos entornos son de titularidad privada, y la inmensa mayoría de los propietarios no se ocupan de mantenerlos limpios, en parte por el coste y esfuerzo que ello les supondría, en parte por la inexistencia de un marco normativo que los obligue o que permita a las Administraciones Públicas gestionar las fincas y montes privados.

Por último tenemos la tercera causa del exceso de combustible vegetal en el territorio: la introducción de especies invasoras o exóticas con alto grado de combustibilidad. El caso más preocupante es el de los cañaverales (Arundo donax)en los fondos de los barrancos, en muchos casos sin ningún tipo de gestión ni aprovechamiento, que sirven de vía para que en fuego se extienda con facilidad de costa a cumbre o viceversa.

Por todo lo anterior, las Administraciones no pueden asumir todo el trabajo que requiere la eliminación y/o tratamiento del exceso de carga de combustible en el territorio. Por eso hay que ir, como veremos a continuación, a una política preventiva integral que incluya los esfuerzos públicos y privados, y que incorporen medidas que vayan mucho más allá de la limpieza de materiales inflamables. Este es uno de los grandes retos de la gestión territorial y ambiental en Canarias en estos momentos.

Desde la Federación Ben Magec-.Ecologistas en Acción, pensamos que se debe promover una gestión efectiva, continuada, coordinada y corresponsable del exceso de la carga combustible en todo el territorio. Eso incluye la implantación de toda una serie de acciones preventivas inspiradas en el principio de que “los incendios se apagan en invierno”, que en conjunto permitan reducir su intensidad y velocidad de propagación, para que los cuerpos de extinción puedan actuar de forma efectiva, en caso necesario.

El instrumento para implantar ese nuevo modelo serían los Planes Insulares de Prevención Integral que, en el actual contexto de restricciones económicas, deberían servir para:

  • Marcar objetivos y programar (al menos con un horizonte anual) la acción coordinada y eficiente de los recursos de prevención de los que disponen las administraciones, organizaciones ciudadanas y propietarios de fincas privadas.
  • Desarrollar y mejorar los medios y dispositivos de prevención.
  • Poner en marcha y coordinar medidas preventivas concretas (cambios en los modelos de combustible y otras medidas de silvicultura preventiva, et.).
  • Desarrollar y coordinar Planes de Autoprotección en las zonas de interfaz urbano-forestal (asentamientos rurales próximos a las zonas de riesgo).
  • Implantar un marco regulador de las actuaciones de prevención en las fincas privadas(forestales y rústicas) que permita obligar o facilitar la limpieza de las mismas.
  • Promover fórmulas innovadoras de gestión del territorio y los recursos, como es la Custodia del Territorio.
  • Controlar el cumplimiento de las regulaciones y de las actividades de riesgo.
Ejemplo de casa segura y defendible

Ejemplo de casa segura y defendible

 En definitiva, se considera necesario una reorientación en las políticas y medidas de gestión de la biomasa en los espacios naturales y rurales (en especial, en los que gozan de algún tipo de protección), para avanzar hacia una gestión preventiva efectiva, coordinada y corresponsable del exceso de carga combustible, que evite o mitigue la producción y propagación de los incendios.

En el próximo artículo continuaremos analizando las causas de los incendios y seguiremos avanzando algunas propuestas de soluciones a este problema.

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