ENTREVISTA A ALBERTO MARTÍN, COORDINADOR DE BEN MAGEC-ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

«Ben Magec no para Granadilla, lo ha parado 100.000 personas»
Alberto Martín, durante una intervención en el Parlamento de Canarias. (Canarias Social)

MAYTE MARTÍN

Sin duda la organización ecologista Ben Magec, que surgió en Canarias en 1991, se ha convertido hoy día en la referencia ecologista más importante del Archipiélago. Alberto Martín, su coordinador, hace un repaso para Canarias Social sobre algunos de los temas más polémicos en cuanto sostenibilidad medioambiental en las islas. Quizá sus ojos de un profundo color verde preconizan los ideales por los que ha decidido luchar.

-¿Qué diría a esas personas que acusan  a la organización de estar contra del progreso?

– Ben Magec no ha parado un colegio o un hospital nunca… Hay que ver cuál es la idea de progreso. Un síntoma que mide el nivel de progreso en Canarias es el aumento de energía eléctrica, pero no sabemos a quién favorece este tipo de crecimiento con las emisiones de CO2 que producen. Nosotros no estamos en contra del desarrollo, pero hay que saber diferenciar muy bien esas palabras, desarrollo, crecimiento económico… de hecho a pesar del crecimiento de esta última década, ahora estamos viendo cómo parece que la gente no se ha enriquecido con ello. Al contrario, se están viendo los problemas, cómo el Estado está teniendo más dificultades para asumir la asistencia a los ciudadanos, a la sociedad, en definitiva. Hay muchos países que han tenido que soportar nuestro crecimiento económico y les ha tocado vivir la parte mala de la moneda en esto del desarrollo. Hay mucho fundamentalista del mercado y del capitalismo que no es capaz de ver los problemas de este modelo económico. Entre ellos, la cuestión del impacto medioambiental, que no es una cuestión de ver pajaritos y flores en la montaña, sino que los recursos son muy limitados y la carga que ejercemos sobre el globo puede tener unas consecuencias gravísimas. La supervivencia y pervivencia de la especie humana en este planeta no debería depender de las políticas que tomamos en esos campos.

– ¿Cree, como apunta mucha gente, que la crisis actual que vivimos favorece la vuelta a la tierra, a recuperar los valores de la agricultura?

– Hay una tendencia que habla de que la agricultura está absorbiendo mucho empleo, y generando puestos de trabajo y no debemos olvidar que es el sector olvidado de estas islas. Con una gran superficie y una gran capacidad de producción podríamos tener una soberanía alimentaria. No es cuestión de impulsar ahora la exportación del plátano y el tomate y ocuparnos del mercado. Está claro que en la agricultura hay una gran posibilidad de llenar nuestros platos, y es eso por lo que habría que apostar, puesto que parece tener una capacidad de desarrollo impresionante para Canarias. La agricultura ecológica, ahora en auge, puede ser una gran oportunidad, y sería el momento de introducir una serie de parámetros ecológicos retomando el tema del control de los productos fitosanitarios que estamos consumiendo. Sé que es difícil mezclar este tipo de cosas, pero la alimentación también está sufriendo la invasión de productos químicos, de hecho tienen mucho que ver con las enfermedades que estamos desarrollando y que se han incrementado en estos últimos años.

-¿Se ha convertido Granadilla en un conflicto histórico?

– Bueno, desde luego, histórico es ya, se remonta a la última etapa del desarrollismo en Canarias, era un proyecto que venía de atrás. Lo que sí es cierto es que llevamos 10 años luchando por  evitar el impacto medioambiental que supone la construcción del puerto de Granadilla, la barbarie que ha seguido la administración en Canarias. Pero lo que sí se ha demostrado es la capacidad de movilización ciudadana que ha generado este tema. Por tanto hay que resaltar el alto grado de participación tan importante en la lucha ecológica capaz de enfrentarse a una cuestión meramente económica y especulativa sobre el territorio. Ojalá que sea histórica en la medida en que se vaya consiguiendo.

– ¿Podría resumir cuáles son esos impactos medioambientales de llevarse a cabo la construcción del puerto?

– La construcción de ese puerto va a afectar a las dinámicas marinas, va a  afectar a los sebadales, uno de los ecosistemas marinos más importantes, sobre todo en la capacidad que tienen de viveros y la reproducción de especies protegidas. Y desde luego la repercusión que puede tener sobre la costa, y el recorte sobre una red de playas. Teniendo en cuenta además las dinámicas propias de las actividades que genera un puerto, las mareas negras, imagínate como las que se crean en el Puerto de la Luz. La actividad industrial que se va  a desarrollar en la zona, va  a producir un gran impacto medioambiental y desde luego una de las previsiones de este gobierno es la introducción del gas. Para nosotros aquí en Canarias esto no es viable, por mucho que se diga que se reducen en un 15% las emisiones de CO2, pero las consecuencias derivadas serán aún peores. Seguiremos dependiendo del exterior, del combustible fósil que se va a terminar acabando antes o después y dejando de lado las posibilidades que tiene Canarias con respecto a las energías renovables.

– ¿Cómo es posible que se pueda seguir adelante con ese empeño, a pesar de todas las cosas que tiene en contra?

– Pues se trata de un interés político, empresarial. El lobby empresarial se apoya en la estructura política. Cuando todas las fuerzas políticas están detrás de este puerto y dicen que es muy importante para el desarrollo económico de la isla, entre comillas claro, es muy difícil luchar desde la ciudadanía, sin embargo las movilizaciones ciudadanas han sido fundamentales.

– ¿Qué medidas va a seguir tomando Ben Magec, si ni Europa, ni el Gobierno central, ni el regional parecen dar su brazo a torcer?

– La verdad es que Europa ha jugado un papel muy importante, ha cuestionado bastante el proyecto y se ha mosqueado con que las movilizaciones hayan sido tan masivas y yo creo que eso también nos ha ayudado a que el retraso sea bastante considerable. La esperanza no se pierde y sobre todo apoyados por los últimos autos del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Pero es verdad que las administraciones han demostrado las deficiencias que tienen de normas, y en muchos casos no se dan cuenta de que las leyes ambientales en Canarias y en el marco español juegan un papel muy importante. Sin embargo repito, ahí están las últimas movilizaciones, como lo que ha pasado en Granadilla, con ese respaldo ciudadano tan importante.

– ¿Entonces hay esperanzas de que no se construya el puerto?

– De momento no hay por qué perderlas, la cuestión es que después del toma y daca y de llevar ya más de diez años con esta historia, no hay nada decidido y hasta última hora hemos conseguido pararlo. Sin embargo sigo pensando que el conflicto va para largo, porque hay muchos intereses sobre la zona.

– ¿No ha habido movilizaciones en el resto de islas por Granadilla?

– El tema está muy asumido en todas las islas, pero al fin y al cabo es en Tenerife donde trasciende, dada esa mentalidad de las islas de temas insulares, pero creo que este es un referente para toda Canarias.

– ¿Qué tipo de apoyo han recibido por parte de otras organizaciones?

– Bueno, sabes que Ben Magec está federada a Ecologistas en Acción que es una red estatal y que ha movido mucho este tema, su capacidad para moverse y hacer presión en Madrid ha sido muy buena. Y casi todas las organizaciones ecologistas estatales, como ADENA, GREENPEACE, nos han ayudado mucho en esta cuestión, sobre todo por su capacidad de intervención en Europa. No debemos de olvidar que ahora mismo éste, junto al de las centrales nucleares de Extremadura, es uno de los dos conflictos medioambientales más impactantes que tenemos en España y además podemos afirmar que de toda Europa, dada la respuesta en movilización ciudadana que ha tenido. Indudablemente el tema de los apoyos ha funcionado muy bien.

– ¿Conoce el caso de la empresa británica Vedanta que trabaja en la India a la que  se le retiró el premio medioambiental que iba a recibir, el mismo día, gracias a una intervención de activistas de Survival?

– No, no conozco la noticia pero cuando hablamos de empresas transnacionales, es muy fácil que se escapen a un control más exhaustivo y se cometan irregularidades graves. Estas empresas que trabajan en el  Tercer Mundo no están tan reguladas. Aunque desconozco la noticia demuestra la capacidad de movilización que tienen las ONG y la presión que se realiza siempre es favorable. El peso de la presión que se realiza en toda Europa es muy positivo, mira el caso del cierre de Garoña, eso se ve como algo que favorece el estado de opinión, de hecho Zapatero habla mucho de ello. Eso es fruto de los movimientos sociales que se han currado y defendido con argumentos para que se tomen medidas. Ben Magec no ha parado Granadilla, Granadilla lo ha parado más de 100.000 mil personas.

– ¿Y Tindaya es también un conflicto abierto que se puede eternizar?

– Para mí si cabe Tindaya es un caso más impactante que el de Granadilla, no por el impacto ambiental, ya que el informe presentado considera que vaciar la montaña por dentro no tiene un impacto poco considerable. Pero habrá que ver cómo se hace eso. Me parece que aquí no sólo funciona el componente medioambiental sino que hay un componente básico de corrupción, ya que ha desaparecido dinero. Algo más de 12 millones de euros, que es el  propio Gobierno de Canarias quien ha denunciado la desaparición del dinero y no  saben ni cómo ha desaparecido. Sin embargo, los únicos a los que se ha condenado es a Ben Magec, no podemos olvidar que nos condenaron a pagar las costas por seguir adelante, porque lo que hicimos en ese momento fue recurrir la desaparición del dinero y creemos, por tanto, que sigue habiendo un delito porque el caso es que no aparece. Aunque las costas fueron mínimas, lo importante es el hecho de que se haya condenado a una asociación ecologista. Fíjate la diferencia con el caso de Granadilla, el Gobierno le reconoce a Ben Magec la defensa de los intereses generales y sin embargo este auto no se aplicó a la cuestión de Tindaya y nos condenaron a pagar las costas.

– ¿Cree que el caso Tindaya tendrá tanto apoyo por parte de la ciudadanía?

– Me da la sensación de que Tindaya va tener un revival, un boom mediático importante. Es cierto que hay otros intereses, más bien políticos que medioambientales, pero esto va tener mucha capacidad de convocatoria en Fuerteventura y en nuestra Comunidad. Yo espero fervientemente que la capacidad de rechazo y la reacción sea masiva y que al final no se haga el proyecto.

– ¿Qué piensa de los centros comerciales como el de Las Terrazas en Jinámar o el previsto en Gáldar?

– El de Gáldar ya está parado, y el de ‘Las Terrazas’ la verdad es que es algo incomprensible. A veces vienen amigos de fuera y se quedan mirando y dicen: «pero si está encima del mar, ocupando un cauce del barranco». Pero están ahí, y no tiene licencia de apertura, pero todos pudimos ver a los políticos en la inauguración.

– ¿Qué opina Ben Magec de los problemas en Castillo del Romeral?

– Bueno con el tema de la cárcel no sabría qué decirte, es muy complicado y de hecho prefiero no entrar en ello. Con respecto a la posible instalación de la gasificadora, pues es como lo de Granadilla, de Arinaga en su momento, es una cuestión de fondo el gas no cabe en Canarias, no tiene fuerza histórica y creemos que esto no es viable. Sin embargo como decía antes, estamos perdiendo las oportunidades de las energías renovables. El Gobierno se gasta dinero en traer a científicos que den charlas sobre las mismas y que se reconozca lo importantes que son, pero no invierte en ellas. Tenemos una tecnología y una capacidad humana incuestionables, científicos formados pero no se apuesta nada por ello. Alguna vez tendremos que mirar para atrás, reprocharle a toda la clase política el abandono que ha tenido de un sector que es fundamental para la economía en Canarias, apostar por una economía verde que puede generar puestos de trabajo de calidad.

– ¿Y el tema del boro?

– Yo no lo controlo mucho, pero lo que está claro es que deja en evidencia los pocos medios que tiene el ciudadano para controlar si se están haciendo las cosas bien, conforme a la normativa, el control de la calidad del agua etc.

– ¿Cómo va el campus de verano para niños que organizan este año?

– Va, ahí estamos, viendo si lo podemos realizar o no. Es la primera vez que nos metemos en una aventura de este tipo y no tenemos experiencia como otras organizaciones en campus de verano, pero bueno, al ser el primero ya podremos valorarlo después. Sí es cierto que tenemos experiencia en formación medioambiental, con la que hacemos mucho esfuerzo pero nos da la oportunidad de trabajar todos los días con los jóvenes. Lo importante es trabajar con los niños y niñas, con el futuro quienes afortunadamente tienen cada vez mayor conciencia ecológica, sobre todo ya se piensan mucho lo del reciclaje, el respeto al medio ambiente, el cambio climático etc.

– ¿Hablando del reciclaje cómo está el tema en Canarias?

– Pues vamos muy mal, no hay más que echar un vistazo a los vertederos en Juan Grande o Salto del Negro, de hecho se quiere abrir uno nuevo debido al colapso tan grande que hay. Eso sí que nos preocupa, no tenemos claro el tratamiento que se le está dando por ejemplo al plástico. La gente no sabe qué se hace con los residuos, es un problema que no está visibilizado y no podemos olvidar que vivimos en una isla y tenemos un espacio muy limitado. Prácticamente importamos basura, hasta que no nos preocupemos por tratar los residuos esto irá en aumento.

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