La Isla de Gran Canaria, vendida frente al fuego

Canarias7, 5-5-2008

G. Florido
Las Palmas de Gran Canaria

Hace nueve meses que un incendio forestal arrasó media Gran Canaria y a día de hoy el Cabildo apenas ha cumplido con los deberes que se marcó para prevenir otra catástrofe similar. Los ecologistas le reprochan que se ha limitado a limpiar y a «dar limosna». Los afectados se han visto solos.

Las más de 100 viviendas que resultaron quemadas, total o parcialmente, por el fuego, las 16.000 hectáreas afectadas por las llamas, la destrucción de Palmitos Park o el sufrimiento de los 400 animales calcinados no han sido, por lo que se ve, escarmiento suficiente para que la administración insular se ponga las pilas. Para los ecologistas y para los municipios más dañados, la Isla sigue estando demasiado verde en materia de prevención de incendios y aún carece de los recursos necesarios para evitar una desgracia semejante. No les consta que la institución que preside José Miguel Pérez haya ejecutado ni tan siquiera una cuarta parte de las más de 30 medidas que anunció a bombo y platillo cuando todavía la tierra echaba humo. Este periódico ha intentado sin éxito conocer la versión del consejero de Medio Ambiente del Cabildo, Juan Salvador León, pese a las reiteradas llamadas.

Según los ecologistas de Ben Magec y los municipios afectados, las acciones que ha emprendido la Corporación grancanaria se han limitado a la limpieza de las zonas más quemadas y de los cauces de algunos barrancos, y a la entrega de ayudas para la rehabilitación de viviendas y fincas. Ambas son actuaciones necesarias, pero entienden que no son suficientes, sobre todo si se tiene en cuenta que el verano está a la vuelta de la esquina.

Ni riegos ni cecopin. Entre la treintena de medidas previstas figuraba la ejecución de correcciones hidrográficas en Fataga, el barranco de Mogán y Cercados de Araña, la reforestación de las 750 hectáreas de pinos que fueron pasto de las llamas, la instalación de tuberías de riego para mantenimiento, la colocación de una red de estaciones meteorológicas en la Cumbre o la creación de la figura del agente forestal y rural. A las fuentes consultadas no se les escapa que el plan es ambicioso y que las acciones que propone no pueden afrontarse de un día para otro, pero no ven justificable que la maquinaria vaya tan lenta. Por ejemplo, recalcan que, aunque ya está casi culminado, aún no esté operativo el nuevo Centro Coordinador de Prevención de Incendios Forestales (Cecopin).

Mientras tanto, vecinos y Ben Magec alertan de que todavía hay residuos del incendio amontonados en algunos puntos y de que este año sigue siendo alto el riesgo de que se den condiciones meteorológicas como las que propagaron las llamas que pintaron media Isla de amarillo el pasado estío.

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